Lo que tenía que suceder, sucedió.

Una de las cosas más maravillosas de mi trabajo es poder conocer a personas únicas, maravillosas y fantásticas. Cada una es peculiar, diferente y auténtica a su manera. Lo peor, no poder compartir con nadie la alegría que siento de que me permitan conocerles mejor, las emociones que compartimos, las risas y llantos, las emociones veladas, la complicidad, la tristeza y rabia, pero sobre todo, no poder decirle al mundo, ésta persona está conmigo y me siento afortunada de haberla conocido, de “tenerla” durante un tiempo a mi lado. En cierta manera soy una privilegiada. También es duro,no os vayaís a creer, jejeje, sentir la responsabilidad de la confianza depositada en mi es algo que te acompaña, creerme.

Os preguntareís porqué os cuento todo ésto, pues básicamente porque una de esas personas, en su “quehacer” conmigo ha comenzado a potenciar sus  Fantasías eróticas, de cara a cultivar una actitud más Erotofílica, y optimizar su respuesta sexual y la relación con su pareja. Pues bien, me gustó tanto que le propuse si quería compartirla en mi Blog, y bueno, está claro que accedió, pues ambas estamos muy orgullosas de lo que ha escrito. A veces no somos conscientes de nuestros potenciales hasta que nos “ponemos a ello”. Esta persona ha sido muy valiente y tiene un gran valor para mi el haberse dejado llevar por la imaginación y todo el trabajo que está realizando. Las vidas de cerca son mucho más duras de lo que nos pueden parecer, y la de ésta persona lo ha sido, pero también está siendo un ejemplo de cambio. En fin, no me enrrollo más y os dejo deleitaros con éste microrelato erótico, firmado bajo el pseudónimo de Rebecca.

 

Lo que tenía que suceder, sucedió.

Perdí el bus de regreso por temas que no vienen al caso, por lo que debería quedarme esa noche en el balneario. Había pasado un día fantástico con mis amigas pero no llegué tiempo para el regreso a casa. Con tranquilidad pensé que en este paraíso sería fácil pasar una noche.

Me dirigí hacia donde se adivinaba la luz…. Todo el vergel estaba oscuro pero había un edificio ochocentista del que emanaba una música serena y a través de su portón flanqueado por dos columnas torneadas formadas por los cuerpos de dos divinidades se iluminaban las mesas en el jardín. Tomé asiento y aspiré el aroma de jazmín y galán de noche que me transportaba a mis años pasados en Andalucía.

Pedí bombones rellenos de naranja y agua del balneario, pues en ese momento eran los únicos placeres que se me antojaban. Me embelesé con el sonido de los chorros de agua que borboteaban en una fuente de piedra, manando de las bocas de 3 carpas magistralmente talladas.

De repente vi aparecer al hombre más sexy que recuerdo desde hace años…. Busqué rápidamente en google y era JASON STATHAM.

 

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No sé por qué pero nos entendimos…. Creo que él hablaba castellano porque yo no hablo inglés.
Me invitó a bailar un tango. Sin problema… me dejé llevar y fui sintiendo su cercanía y el calor que desprendía su musculado cuerpo. Apoyó su cabeza en la mía y apoyado su torso en mí para empujar al compás del baile sentí su respiración entrecortada, me envolvía su agradable olor y sólo me dejaba llevar por la guía de su mano sabia en mi espalda que me dictaba hacia dónde debía moverme.

Finalizó la música y me quería retirar pues no quería volver a perder el bus de vuelta a casa por la mañana… El me acompañó y en un recoveco del pasillo me acorraló contra la pared y me sujetó las manos a la altura de mi cabeza quedándome sin posibilidad de moverme. Entonces me besó con pasión. Sentía sus labios ávidos, húmedos y sabios que me impedían reaccionary me dejé llevar para no evitar el fin de la aventura. Sentía un gran bulto en su entrepierna, caliente y palpitante y su excitación me confirmabasu pasión animal….cualquier petición que le hubiese hecho yo en ese momento hubiese sido satisfecha.

No tuve tiempo para pedir ningún deseo… el bip bipbip del despertador me devolvió a mi realidad.

Gracias Jason.

Rebecca

 

Laura Cruz, Sexóloga Alicante

Lo que tenía que suceder, sucedió.
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